La Marcha para poner fin a la era del plástico, liderada por pueblos indígenas y líderes comunitarios afectados, expone cómo el plástico envenena a las personas durante todo su ciclo de vida
aliados de Break Free from Plastic exigen pacíficamente un enfoque basado en los derechos humanos para el Tratado sobre Plásticos en anticipación a la cuarta ronda de negociaciones.
Ottawa, Canadá | Territorio tradicional no cedido del Pueblo Algonquino Anishinaabeg:
Hoy, cientos de líderes comunitarios afectados y expertos de todo el mundo se reunieron en las calles de Ottawa en anticipación a la cuarta sesión del Comité Intergubernamental de Negociación (INC-4) para promover un Tratado Mundial sobre los Plásticos, marcando un momento crucial en el proceso.
Líderes de Pueblos Indígenas, grupos comunitarios de primera línea, activistas climáticos, líderes juveniles, profesionales de la salud, recicladores, defensores del medio ambiente, científicos y aliados globales de toda la sociedad civil provenientes de todos los continentes se reunieron y marcharon desde Parliament Hill hasta Shaw Center para enviar un mensaje unificado: la contaminación procedente de todo el ciclo de vida del plástico amenaza la vida humana y nuestros derechos fundamentales a la salud y al medio ambiente, y contribuyen significativamente a la crisis climática, afectando desproporcionadamente a las comunidades indígenas, comunidades de color, de primera línea y de escasos recursos, particularmente en el Sur Global.
Al marchar pacíficamente en las calles de Ottawa antes de las negociaciones, los miembros y aliados del movimiento Break Free from Plastic quieren recordarle a los negociadores sus obligaciones de proteger los derechos humanos, la salud humana, el medio ambiente y el clima. El proceso de negociación del tratado tiene como objetivo establecer un instrumento jurídicamente vinculante para librar al mundo de la contaminación plástica a lo largo de todo el ciclo de vida, incluida una reducción drástica en la producción de polímeros plásticos primarios. La movilización masiva en Ottawa es la manera en que estos grupos quieren transmitir que no esperarán en silencio mientras las empresas petroquímicas trabajan junto con los gobiernos de los países productores de combustibles fósiles para vender una vez más a sus comunidades como “zonas de sacrificio”.
Todo el ciclo de vida de los plásticos se produce a expensas de la salud pública y los derechos humanos, y la producción de plástico desempeña un papel importante en el fomento de la crisis climática. El mandato de negociar el Tratado acordado en marzo de 2022 durante la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEA) fue un logro innovador. Ahora es el momento de que los gobiernos elijan qué tipo de impacto tendrán estas negociaciones en nuestro futuro compartido.
“Estamos aquí para exigir que los delegados negocien un tratado que esté a la altura de la promesa de la Resolución 5/14 de la UNEA: es decir, medidas que aborden el ciclo de vida completo de los plásticos, comenzando con la producción de plásticos, que es la producción de polímeros. Los delegados deben actuar como si nuestras vidas dependieran de ello, porque así es”, dijo Daniela Durán González, activista jurídica principal del Centro para el Derecho Ambiental Internacional (CIEL). «Nuestros objetivos climáticos, la protección de la salud humana, el disfrute de los derechos humanos y los derechos de las generaciones futuras dependen de que el futuro tratado sobre plásticos controle y reduzca los polímeros para poner fin con éxito a la crisis de contaminación plástica».
Grupos de la sociedad civil han creado una lista de demandas clave (en inglés) para los delegados del INC-4, centrándose especialmente en un enfoque basado en los derechos humanos para la negociación del tratado sobre los plásticos, incluyendo centrar el conocimiento, las voces y las experiencias de las personas que viven en la primera línea de la crisis, los pueblos indígenas, los trabajadores, los jóvenes y otros sectores titulares de derechos.
Estas demandas están diseñadas para garantizar que el tratado incluya disposiciones para abordar la crisis a lo largo de todo el ciclo de vida de los plásticos, reconociendo que el ciclo de vida comienza con la extracción de materias primas y cubre la producción de plásticos, sus materias primas y sus precursores. El apoyo a los sistemas de reutilización no tóxicos son las principales soluciones defendidas por los grupos de la sociedad civil, incluidos aquellos que viven al margen de la industria y que sufren los peores impactos de la crisis, junto con fuertes regulaciones sobre el comercio de desechos plásticos para garantizar el fin del colonialismo de desechos.
«Los niños y jóvenes como yo somos los que más sufren la contaminación plástica y se nos reconoce como un grupo vulnerable», dijo Aeshnina ‘Nina’ Azzahra, fundadora de River Warrior Indonesia. «Todos queremos que nuestro medio ambiente esté libre de plástico, pero por favor no dejen su carga en el otro lado del mundo; esto NO es justo. Como adultos que vienen a Ottawa a negociar el tratado sobre el plástico, deben proteger nuestros derechos a vivir en un ambiente sano y seguro».
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21 de abril 2024
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– Camila Aguilera (Latin America and the Caribbean): Camila@no-burn.org
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